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La inversión de los grandes patrimonios en el inmobiliario español en máximos históricos: supone más del 11% del total.

BBVA y CBRE se unen para analizar el papel de los grandes patrimonios e inversores privados en España, así como su creciente protagonismo en el mercado inmobiliario

noviembre 21, 2025

La inversin de los grandes patrimonios en el inmobiliario espaol

En los últimos cinco años, los inversores privados de altos patrimonios y banca privada en España han canalizado 7.435 millones de euros hacia activos inmobiliarios, lo que supone una media del 8% del total invertido en real estate y un máximo histórico del 11,3% en los primeros nueve meses de 2025. Solo en lo que va de año, la inversión privada ha superado no sólo la cifra registrada en 2024, sino que también marca el récord de la serie histórica, reflejando la relevancia de este tipo de inversión en los grandes patrimonios en España debido a la diversificación y preservación del capital.

Tal como se desprende del estudio elaborado conjuntamente por BBVA Banca Privada y CBRE ‘Inversión Privada y Sector Inmobiliario: Tendencias’, el inmobiliario es un pilar estratégico en las carteras de los grandes patrimonios, con un crecimiento del 67% en el ticket medio de las operaciones, alcanzando los 24 millones de euros (frente a los 14 millones de 2024), lo que evidencia una mayor profesionalización y sofisticación de las estructuras inversoras.

Desde 2020, la inversión privada se ha mostrado resiliente, manteniendo su actividad incluso en contextos de contracción general del mercado, como ocurrió en 2023 con la subida de tipos de interés, reforzando la percepción del inmobiliario como un activo refugio para los grandes patrimonios y en concreto por su capacidad de generar valor en un contexto de transformación estructural del sector.

El inmobiliario representa entre el 30% y el 40% de las carteras de los grandes patrimonios en España, situándose como la primera o segunda clase de activo por peso. Esta preferencia, más marcada que en el promedio global (12–17%), responde tanto a razones culturales como a su aportación al binomio rentabilidad–riesgo. España ha mantenido tradicionalmente una alta exposición patrimonial al sector inmobiliario, aunque en las dos últimas décadas ha evolucionado desde una gestión puramente patrimonial a una posición más diversificada y con estructuras más complejas.

“Hoy la gestión inmobiliaria requiere de un nivel de sofisticación muy superior y una estrategia de gestión de los activos que tenga como objetivo aumentar el valor de sus carteras”

Marta de Miguel, Director Sénior de Clientes Privados en CBRE.

Los activos inmobiliarios aportan menor volatilidad (3–6% anual) y baja correlación con la renta variable o la renta fija, lo que permite estabilizar carteras y mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo. Además, la indexación de rentas a la inflación y la generación de flujos constantes de caja consolidan al sector como un refugio frente a la incertidumbre de los mercados financieros.

Desde 2019, los inversores privados han concentrado su actividad en el sector retail (34%), las oficinas (28%) y los hoteles (25%), con Madrid y Barcelona como los principales polos de atracción, que aglutinan más del 60% de la inversión total. Por su parte, el mercado de compraventa residencial tradicional (Build To Sell) queda fuera de los volúmenes de inversión, aunque registra una intensa actividad privada, especialmente en proyectos de rehabilitación de edificios y cambios de uso para vivienda de lujo en régimen de compraventa.

En España se estima que un 75% de los family offices no están completamente profesionalizados y que más de un 30% afrontarán un relevo generacional en los próximos diez años.

“El papel del asesor especializado con presencia global se vuelve esencial: interpretar las dinámicas del mercado, anticipar tendencias y acompañar al inversor privado en la creación de valor sostenible a largo plazo”

Álvaro Manteca, responsable de Estrategias de Inversión de Banca Privada de BBVA en España.

La sostenibilidad, la digitalización y el impacto social, los tres vectores que marcarán la inversión privada

La inversión en criterios ESG está dejando de ser una estrategia de mitigación de riesgos para convertirse en una fuente de valor añadido. La certificación de edificios sostenibles, la reducción de la huella de carbono y la eficiencia energética no solo mejoran la rentabilidad a largo plazo, sino que también aumentan el atractivo de los activos ante inversores institucionales y fondos internacionales. Además, permiten acceder a financiación verde, ampliando las fuentes de capital disponibles para los inversores privados.

Del mismo modo, la adopción de tecnología e inteligencia artificial está revolucionando la forma de analizar carteras, anticipar tendencias y gestionar operaciones inmobiliarias en tiempo real.

Según el análisis, más de un 76% de los family offices ya integran factores ESG en sus decisiones, y se espera que su peso en las carteras crezca del 36% al 46% en los próximos cinco años.

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