junio 2, 2021

Ladrillos ecológicos: qué es el micelio


Los datos son demoledores. Según el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), el sector de la construcción es el responsable del 39% del CO2 emitido a la atmósfera. Un botón de muestra: la fabricación de una tonelada de cemento emite una tonelada de gases de efecto invernadero. A esta cifra hay que sumarle la contaminación que supone el transporte y el montaje con maquinaria pesada, y el 30% de residuos sólidos que genera.

En un contexto de emergencia climática el sector se hace una pregunta obvia. ¿Es posible reducir esta huella ambiental de manera rápida y con una inversión asumible? Actualmente hay muchas líneas de investigación abiertas, pero pocas son tan originales como la del micólogo estadounidense Philip Ross. Ross ha encontrado la respuesta a esta pregunta en los hongos.

Hongos en lugar de hormigón


Durante sus investigaciones, el experto descubrió que el micelio, las raíces fibrosas que los hongos forman bajo la tierra, es altamente resistente cuando se seca. Este material se puede cultivar y moldear para que adopte diversas formas, como la de un ladrillo. ¿Sus ventajas? Según Ross es 100% orgánico y biodegradable; resiste al fuego, al agua y al moho; y su consistencia puede llegar a ser más fuerte que el hormigón. 

Para conseguirlo uno de estos ladrillos ecológicos, basta con combinar el micelio con algún tipo de material de origen orgánico. El maíz, el trigo o la cebada, materiales que pueden recuperarse entre los desperdicios agrícolas. Esta mezcla debe cultivarse alrededor de catorce días para que el micelio pueda colonizar estos sustratos. Más tarde, se seca o se trata químicamente para matar el hongo y dotar al material de robustez. Este proceso apenas genera desperdicios o emisiones y no requiere energía.


"Toda investigación encaminada a reducir el uso de cemento en nuestras construcciones y a reemplazarlo por materiales orgánicos tendrá un impacto medioambiental muy positivo. Y no solo eso, sin duda supondrá un reto para los arquitectos para diseñar buena arquitectura."
Reyes Pérez, Directora de Proyectos Arquitectura CBRE

Hy-fi, la primera estructura que produjo emisiones de carbono cercanas a cero en su proceso de construcción, demostró la viabilidad de utilizar este tipo de ladrillos ecológicos. Tanto es así que llegó a ser una de las principales atracciones del Programa de Jóvenes Arquitectos del MoMA. Sin embargo, actualmente los materiales de construcción hechos a base de hongos aún se encuentran en etapas iniciales de investigación y desarrollo. Pero, por sus características y capacidades, los expertos señalan que podrían tener un gran potencial como aislante o llegar incluso a reemplazar bloques de hormigón o productos hechos a base de petróleo, como el plástico.


Hacia una arquitectura circular


La propuesta del micólogo estadounidense forma parte de lo que se conoce como arquitectura circular. Planificar el diseño y la construcción de los nuevos edificios teniendo en cuenta el comportamiento cíclico de cada uno de sus elementos y materiales. Todos ellos se reciclan para reducir la generación de residuos. Una técnica en plena expansión que tiene como objetivo acabar con el esquema lineal de consumo (crear, consumir y desechar) y seguir el sistema de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar. Para conseguirlo, este modelo sigue unos principios básicos:

  • Diseño flexible: cada componente debe estar pensado para poder repararse, cambiarse o desmontarse sin ser dañado para su reutilización o reciclaje al final de su vida útil.
  • Trazabilidad: es necesario catalogar las especificaciones de cada material empleado para controlar y coordinar su reutilización o reciclado en un contexto circular. 
  • Eficiencia energética: Además de emplear materiales como los ladrillos ecológicos que propone Ross, a la hora de construir los edificios se deben emplear técnicas de construcción y desmontaje eficientes que, en la medida de lo posible, empleen energías renovables.
  • Materiales compartidos: un sistema de alquiler de materiales en el que las empresas arrendatarias gestionen la reparación, sustitución y reciclaje de los elementos favorece la gestión eficiente de los recursos.


Poco a poco instituciones y empresas empiezan a entender que el coste que supone incorporar el concepto de sostenibilidad en el sector de la construcción puede generar un enorme valor añadido. Y podemos encontrar varios ejemplos. El proyecto Iceberg en Europa busca diseñar, demostrar y validar tecnologías avanzadas para la producción de materias primas secundarias que cubren la circularidad de elementos como la madera, el hormigón, el cartón yeso, o el vidrio. La iniciativa MatMap en España, un ‘marketplace’ de compra y venta de materiales de construcción sobrantes, de ocasión, recuperados y ecológicos. Conceptos que marcan el rumbo del modelo arquitectónico del mañana.